[2025] Outgrowing modernity

@book{de2025outgrowing,
  title={Outgrowing Modernity: Navigating Complexity, Complicity, and Collapse with Accounta\
bility and Compassion},
  author={de Oliveira, V.M. and Faniyii, A.F. and Facer, K.},
  isbn={9798889842514},
  lccn={2025002058},
  url={https://books.google.co.cr/books?id=G8wwEQAAQBAJ},
  year={2025},
  publisher={North Atlantic Books}
}

In openlibrary.

Spanish translation:
Extracto del libro «Outgrowing Modernity» de Vanessa Machado de Oliveira

Las 10 principales alucinaciones de la modernidad

Los algoritmos de la modernidad producen ilusiones colectivas que le dan forma a lo que percibimos y a cómo nos involucramos en el mundo. Estas alucinaciones son más que simples ideas falsas, son hábitos de pensamiento, sentimiento y acción que llevamos en el cuerpo y que le dan estructura a nuestras relaciones con nosotres mismes, con otres, y con el resto de la vida. Al nombrar estas alucinaciones podemos empezar a exponer su influencia, metabolizar su peso, y abrir espacio para la responsabilidad relacional.

1. La separación es real

Esta alucinación posiciona a les humanes como separades desde su fundamento. Separades unes con otres, del resto de la vida, e incluso de elles mismes. Corta y abre límites donde no existen, reforzando jerarquías de valor entre especies, culturas e individuos. Reduce el Planeta viviente a meros «recursos» y la Tierra a «propiedad», rompiendo nuestro sentido de conexión con las ecologías de las que formamos parte. Esta ilusión fragmenta los campos relacionales, prioriza el individualismo, la competencia y el aislamiento sobre la reciprocidad y la interdependecia que sustentan la vida.

Effectos: Esta ilusión erosiona los lazos relacionales, desconecta a les humanes del tejido de la vida, y disminuye la capacidad de empatía y hermandad. Alimenta la soledad y la competición, haciendo que el florecimiento colectivo parezca inalcanzable o irrelevante.

Reflexión: ¿Cómo la ilusión de separación le da forma a tus relaciones, con otras personas, con ecosistemas, o incluso con tu propio cuerpo? ¿Qué se sentiría verte a vos misme como parte, y no aparte, del resto de la vida?

2. El progreso es lineal

La modernidad imagina el progreso como una única, ininterrumpida, historia de desarrollo y civilización. En esta alucinación, el progreso se mueve siguiendo una trayectoria ascendente sin tropiezos, en la que lo más nuevo es inherentemente mejor, el futuro es más brillante, y aquellos liderando a la humanidad en esta ruta son más merecedores de celebración y recursos. Aquelles percibides como que se están quedando atrás, ya sean personas, lugares o culturas, se incriminan como obstáculos que necesitan asistencia, o peor aún, eliminación. Esta ilusión silencia los ritmos de la vida, cíclicos y con múltiples capas, abriendo espacio para que se lastime con justificación en el nombre del avance.

Efectos: Esta creencia conduce a la adopción poco crítica de tecnologías, la supresión de conocimiento ancestral, y la explotación de trabajadores y ecosistemas. Prioriza extracción sobre regeneración, dejando comunidades y ambientes agotados a su paso.

Reflexión: ¿Cómo la creencia en el progreso lineal le da forma a tus metas o decisiones? ¿Qué alternativas podría ofrecer el pensamiento cíclico o regenerativo? ¿Cómo cambiaría tu relación con el tiempo y el cumplimiento de logros si te salieras de la «escalera del progreso»?

3. La naturaleza es un recurso

Esta alucinación reduce el mundo viviente a un inventario de recursos comercializados para uso humano. Desde este punto de vista, los bosques son madera, los ríos fuentes de agua, y los animales son mercadería, todes despojades de su valor intrínseco, de conciencia y de agencia. Al tratar a la naturaleza como propiedad a la que poseer, administrar y explotar, esta ilusión rompe la relación de la humanidad con el resto de la vida, borrando hermandades y reciprocidad. Perpetúa la extracción, comercialización y el daño ambiental incesante que sostienen los sistemas modernos.

Efectos: Las consecuencias de esta ilusión son abrumadoras: degradación ecológica generalizada, aceleración de la crisis climática, y una profunda alienación del mundo viviente. Al reducir la naturaleza a un recurso, perdemos no sólo la biodiversidad sino también la sabiduría relacional que viene de vernos a nosotres mismes como una parte de un metabolismo mayor que es biointeligente.

Reflexión: ¿Cómo el tratar a la naturaleza como propiedad o recurso le da forma a tus acciones o decisiones? ¿Qué significaría ver a la tierra, el agua y el aire, todes como seres vivientes, familiares y no mercancía? ¿Cómo cambiaría esto tus prioridades, elecciones o tu sentido de responsabilidad?

4. El crecimiento puede ser infinito

La modernidad prolifera en el mito de que el crecimiento, económico, social y tecnológico, puede continuar por tiempo indefinido, desbordando los límites físicos y ecológicos del planeta. Esta alucinación conduce la persecución sin final de querer «más», igualando a la expansión con el éxito, y enmarcando los límites como obstáculos que superar. Al ignorar los límites del planeta, esta ilusión desprecia los ciclos de regeneración que sustentan la vida, con frecuencia a costa de comunidades marginalizadas y ecosistemas.

Efectos: El impulso por el crecimiento infinito potencia el consumo excesivo, la desigualdad sistémica y la extracción insostenible de recursos finitos. Crea un ciclo de agotamiento, dejando exhaustas ecosistemas, trabajadores y comunidades, y sin capacidad de recuperarse. En el nivel planetario, este modo de pensar nos empuja más cerca al colapso ecológico, ya que la capacidad de regeneración de la Tierra está agobiada por las exigencias incesantes.

Reflexión: ¿En qué partes de tu vida ves el impulso de querer «más» dando forma a tus relaciones o prioridades? ¿Qué cambiarías si acogés los límites como generativos y no restrictivos? ¿Cómo el reconocer los ritmos de suficiencia y regeneración podría transformar tus valores y decisiones?

5. El consumo es igual a la felicidad

La modernidad perpetúa la ilusión de que la felicidad se puede lograr a través del consumo. En esta alucinación, la alegría y la realización están atadas a la adquisición de más, más bienes, más experiencias, más símbolos de estatus. Pero el consumo, por su propia naturaleza, es insaciable. La ilusión prospera en un estado constante de anhelo, prometiendo que la siguiente compra, la siguiente actualización, la siguiente indulgencia pasajera, por fin traerá la satisfacción. En su lugar, deja un doloroso hueco conforme las fuentes de conexión y sentido más profundas son ignoradas o comercializadas. El consumo se convierte no solo en un medio para satisfacer necesidades sino en un substituto de la identidad, la autoestima y la pertenencia.

Efectos: La persecución de felicidad a través del consumo potencia la inestabilidad, conduciendo a la sobreproducción, degradación ambiental y desigualdad sistémica. Mercantiliza los deseos humanes, reduciendo la realización relacional y espiritual a intercambios transaccionales. Mientras tanto, los ecosistemas son agotados para sostener este ciclo de apetito sin fin, mientras les individues quedan desconectades y en perpetua insatisfacción.

Reflexión: ¿Dónde ves la ecuación de felicidad y consumo dando forma a tu vida o sociedad? ¿Cómo se manifiesta la insaciabilidad en tus hábitos o prioridades? ¿Qué fuentes de alegría, conexión o sentido podrían emerger si el consumo no fuera el conductor principal? ¿Cómo el reclamo de un sentido de suficiencia y satisfacción podría dar una forma diferente a tus relaciones con otres en el mundo?

6. El éxito individual es la medida de valor

La modernidad iguala los logros personales con lo que es valioso, enmarcando el mérito como algo que se gana a través de productividad, reconocimientos y estatus dentro de sus sistemas. Esta alucinación borra la importancia del florecimiento colectivo, la responsabilidad relacional, y el tejido compartido de la vida. Reduce la existencia a un juego de suma cero, en donde el éxito para une con frecuencia viene a costas de muches. Este enfoque incesante en el éxito individual promueve la hiper competencia, haciendo de la vida una escalada solitaria en vez de un viaje compartido, y oscurece las medidas más profundas y comunitarias del bienestar que sustentan la vida.

Efectos: El énfasis en el éxito individual lleva al agotamiento, aislamiento y la erosión de la comunidad. Impulsa la hiper competencia, en donde las relaciones son sombreadas por el empuje del avance personal. Esta ilusión también consolida las desigualdades sistémicas enmarcando el éxito como un logro personal mientras ignora los privilegios y bloqueos estructurales que dan forma a las oportunidades.

Reflexión: ¿Cómo la persecución del éxito individual le da forma a tus metas, relaciones y autoestima? ¿Qué podría cambiar si el valor fuera medido a través del florecimiento colectivo en lugar de logros individuales? ¿Cómo un cambio hacia el bienestar compartido puede transformar tu sentido de propósito y conexión?

7. La movilidad social es el propósito de la vida

La modernidad promueve la ilusión de que el objetivo definitivo de la vida es «moverse hacia arriba», subir la escalera social y económica, lograr un mayor estatus y asegurar una posición más privilegiada. Esta alucinación reformula la vida como una carrera competitiva, en donde el valor se mide por el logro individual y la acumulación de riquezas, títulos y reconocimiento. El atractivo de la movilidad ascendente perpetúa la creencia de que el éxito es personal, el fracaso es moral, y quienes están en la «cima» son inherentemente más valiosos. Borra las dimensiones relacionales y colectivas de la vida, reduciendo el propósito a un ascenso solitario.

Efectos: la persecución de movilidad social consolida el individualismo, la competencia y la desigualdad sistémica. Enmarca a quienes tienen problemas como fracasades, y obscurece las barreras estructurales que perpetúan la desigualdad. Mientras tanto, promueve la desconexión relegando las relaciones y comunidades en la carrera por el éxito personal. El esfuerzo constante puede llevar al agotamiento, alienación y la pérdida de fuentes de significado inmateriales y más profundas.

Reflexión: ¿Cómo la persecución de movilidad social le da forma a tus metas, valores o relaciones? ¿Qué significa para vos el «éxito», y quién o qué lo define? ¿Cómo se podría ver la vida si el propósito se encontrara en el florecimiento colectivo en lugar de en el avance individual?

8. La ciencia y la tecnología nos van a salvar

La modernidad perpetúa la ilusión de que la innovación tecnológica es la solución final a las crisis humanas. Esta creencia descarta la necesidad de un cambio sistémico, y de responsabilidad o reparación relacional, y en su lugar posiciona una fe infundada en el próximo descubrimiento o dispositivo para resolver problemas que están arraigados en el daño social, ecológico e histórico. Al tratar a la ciencia y tecnología como salvadores, esta alucinación obscurece las desigualdades estructurales y los compromisos éticos que con frecuencia están incrustados en su desarrollo y despliegue.

Efectos: Esta ilusión promueve la dependencia en la tecnología, llevándonos a una supresión ética, desigualdades más profundas y el refuerzo de sistemas que priorizan las ganancias económicas sobre el bienestar colectivo. Reduce la resolución de problemas a arreglos tecnológicos mientras deja de lado las transformaciones relacionales, culturales y sistémicas necesarias para un cambio genuino.

Reflexión: ¿Cómo la dependencia de soluciones tecnológicas le da forma a su enfoque en retos locales y globales? ¿Qué posibilidades podrían emerger con estrategias de reparación centradas en la responsabilidad relacional y los cambios sistémicos en lugar de rápidos arreglos tecnológicos?

9. La certeza y el dominio son alcanzables

La modernidad promueve la ilusión de que la vida puede ser controlada y la certeza alcanzada, lo que posiciona a estos estados como metas últimas. Esta alucinación dirige a la persecución de soluciones rígidas, dominio sobre otres y el mundo, y el incesante deseo de predecibilidad. La maestría, en este marco, se convierte en dominación, en una imposición de la propia voluntad, tratando visiones y deseos personales como derechos merecidos y no como cocreaciones. Juntas, estas ilusiones descartan la incertidumbre, complejidad y la naturaleza emergente inherentes de la vida, estimulando la rigidez sobre la adaptabilidad y la dominación sobre la reciprocidad.

Efectos: La persecución de certeza promueve ansiedad, inflexibilidad y la supresión de creatividad, intuición y la capacidad relacional de dar respuesta. La maestría como dominación perpetúa la violencia relacional, el liderazgo extractivo y los sistemas de supremacía, profundizando la desconexión con otres y el resto de la vida.

Reflexión: ¿Cómo el deseo de certeza o dominio le da forma a tus expectativas de vos misme, otres y el mundo? ¿Qué pasa cuando estas expectativa quedan insatisfechas? ¿Cómo el abrazar a la incertidumbre y reformular la maestría como colaboración podrían abrir espacio para creatividad, humildad y conexiones más profundas?

10. La realidad es objetiva

Esta alucinación asume que la realidad es una entidad fija: completamente conocible, medible y articulable a través de las percepciones y constructos humanos. Descarta la naturaleza con múltiples capas, enredada y emergente de la existencia, reduciendo la riqueza de la vida a un marco angosto y lineal. Al privilegiar la objetividad como la norma suprema, esta ilusión borra diversas formas de conocer y devalúa la complejidad relacional, la experiencia vivida y la multiplicidad de verdades que dan forma a la vida.

Efectos: Esta ilusión promueve un pensamiento reduccionista, descarta epistemologías indígenas y no dominantes, y perpetúa la violencia epistémica de invalidar formas de conocimiento que no pueden ser cuantificadas o contenidas de forma perfecta dentro de los constructos de la modernidad.

Reflexión: ¿Cómo la ilusión de objetividad da forma a tu habilidad de involucrarte con la complejidad relacional u honrar múltiples verdades? ¿Cómo se podría sentir acercarse a la realidad como emergente, dinámica y cocreada, y no como algo fijo y finalizado?


Reflexión final: Acompañando el colapso

El colapso de las alucinaciones de la modernidad es tanto terrorífico como liberador. Revela la fragilidad de sistemas e historias que alguna vez creímos sólidas, y abre espacio para que algo nuevo emerja. Sin embargo, colapso sin acompañamiento es peligroso, trae el riesgo de convertir la desilusión en destrucción. Este trabajo es sobre aprender a crear condiciones para acompañarte a vos misme y a otres a través de este desenmarañamiento, para promover la humildad, creatividad y responsabilidad necesarias para navegar el colapso con responsabilidad.

Desaprender las alucinaciones de la modernidad no es borrarlas por completo, es aflojar como nos aprieta, poquito a poquito. Es darnos cuenta de que, sí, podés tropezar, forcejear o tener una crisis existencial de vez en cuando mientras haces este trabajo, y eso está bien. Ningune de nosotres está haciendo esto de forma perfecta, y ni siquiera de forma agraciada. Lo que importa es que sigás haciéndote presente, tambaleándote a través de la incomodidad con curiosidad y la voluntad de intentarlo de nuevo. Entonces seguí, pero con un guiño, una respiración profunda, y la voluntad de abrazar el desastre. Después de todo, es en el desenmarañamiento donde algo nuevo puede tomar raíz.

Las alucinaciones de la modernidad no son solo sistemas externos, están incrustados dentro de nosotres, dando forma a nuestros pensamientos, sentimientos y acciones. Confrontar estas ilusiones es inquietante, reta la comodidad de lo familiar y demanda un recuento del daño que perpetúan. Sin embargo, esta incomodidad también es oportunidad, un portal a formas más generativas de relacionarnos con el tejido de la vida. Al aflojar como la modernidad nos aprieta, hacemos espacio para la responsabilidad relacional, humildad y la creatividad necesarias para reimaginar lo que sigue.

Este trabajo siembra las bases para involucrarnos con la inteligencia artificial. Así como confrontamos las alucinaciones de la modernidad, luego vamos a cuestionar las alucinaciones de la inteligencia artificial, como un sistema que hereda y amplifica los mismos patrones de separación y supremacía. Hay mucho en juego: la supervivencia del mundo humano y más que humano depende de nuestra capacidad de reconocer y metabolizar estas ilusiones. Cuando reflexionés sobre estas alucinaciones, preguntate: ¿Qué patrones de pensamiento y comportamiento debo soltar para involucrarme con la vida y sus inteligencias emergentes en formas que afirmen la conexión, compasión y responsabilidad?